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martes, 6 de marzo de 2012

Mientras escribo oigo por la radio que han condenado a Garzón a once años. Confieso que, como la mayoría de la gente, no entiendo nada de jueces ni tampoco he estudiado leyes. No entiendo de jueces, no entiendo de leyes y después de esta sentencia no entiendo nada de nada. Debe ser la ley. La misma ley que permite que esto se hunda porque los bancos prestaron lo que no tenían, que tolera que esos directivos se hayan retirado con pensiones millonarias, que no impide que la corrupción esté debajo de mucho tocho, se pone dura para inhabilitar a un juez que juzgaba la corrupción. No sé ustedes, pero yo, que no entiendo de jueces ni de leyes, esto no lo veo justo.


Probablemente los jueces son sabios, y uno es torpe y zoquete por no entenderlos, pero por mucho que lo intento no los comprendo. No comprendo esa sabiduría suprema del Tribunal Supremo, al oírla me suena como injusticia. Legal. A lo mejor esos señores de negro lo hacen sufriendo en silencio y disimulan, obligados por la ley a machacar a un colega. Sí que hacemos mal las leyes, piensas cuando los que vemos como malos siguen haciendo maldades, y los que vemos como buenos son juzgados y castigados. Si es la constitución, peor. Si cada vez que nos arrean, nos dan con la constitución, quizás es que algunos nos equivocamos hace años votando sí.

martes, 31 de enero de 2012

A principios de este año, casi nadie se atreve a saludar a los amigos y conocidos con aquello de próspero año nuevo. Nos conformamos con aquello de feliz año, porque la felicidad parece que de momento no depende de los mercados, ni de los presupuestos del estado, ni de la Generalitat, ni de  los ayuntamientos. No estemos tan seguros. Es difícil ser feliz cuando las cosas no nos van bien. Algo ha mejorado. De momento la lotería del niño ha sonreído a algunos de nuestros vecinos de Viladecans, y nos alegramos sinceramente por ellos, sin poder evitar sentir un poco de envidia puñetera de vecino de al lado porque a nosotros no nos ha tocado ni el reintegro.

Probablemente seremos más pobres. No estaría mal que nos acostumbrásemos a vivir con menos, siempre que la riqueza y la pobreza estuviesen mejor repartidas. Este año, por ejemplo, nos gustaría que los grandes directivos de los bancos y las cajas cobrasen menos, que los que no cobran nada, tuviesen ayuda y que los del salario mínimo cobrasen un poco más.

No queremos lujos, pero necesitamos tener una buena salud y una buena educación.  Este año deberíamos concentrarnos en hacer un único recorte: en el fracaso escolar. Nos tocará defender  el Hospital de  Viladecans, porque no solo no nos quieren hacer el nuevo, sino que el que tenemos nos está funcionando a medio gas. Tienen que recortar, dicen. Ni que nuestro Hospital fuese el hotel Ritz. Tendremos que presionar, como los futbolistas de la tele, si queremos evitar que nos metan algún gol. Y tendremos que atacar si queremos meter alguno nosotros.

Pero nos merecemos un año feliz, en el que empiecen a salirnos algunas cosas. Nos toca ser optimistas contra viento y marea. Debemos empezar a  aprender que en el fondo todo depende de nosotros, aunque aún no nos lo creamos. Este año tenemos que empezar a creérnoslo más que el año pasado. Para esos, los ciudadanos debemos también opinar más que el año pasado. Y juntarnos más para defender nuestra opinión junto a la de otra gente.  Porque entre nosotros, de juntarnos nos juntamos poco.  Este año 2012 eso debería cambiar, y alguna cosa  cambiaría.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Perdoni l’atreviment, però crec que el 20N hauria d’anar a votar. Ja sé que probablement troba cents de raons per estar indignat, per no confiar en ningú que estigui penjat d’un cartell i  passar dels partits. Intentaré donar-li una raó perquè  visiti l’ urna. El vot lliure és la gran conquesta de la democràcia.

Ya sé que a los políticos se nos llena la boca con la palabra democracia, que igual la usamos para un barrido que para un fregado y que de tanto nombrarla en vano al final  suena a bla bla bla. Pero el voto es la gran herramienta que la democracia pone para cambiar las cosas, para inclinar la política a nuestro favor. Si miramos el mapa del mundo hay muchos gobiernos que utilizan miles de policías, miles de soldados y mucho armamento para evitar que sus ciudadanos voten. Algo tendrá el agua cuando la bendicen y algo tendrá el voto cuando se esfuerzan tanto en impedirlo.

Hay muchas formas  de devaluar el voto, que parezca que no vale para nada, y así, sin soldados ni pistolas, se consigue que el ciudadano se quede en casa Y si vota, con el voto acomplejado del no la liemos, vota para que todo siga igual, por mal que le vayan las cosas. Estaría bien liarla.

Sempre he cregut que els vots no es demanen. Es guanyen.  Per això no li vaig a demanar que voti ICV-EUiA si no li ve de gust. No obstant, jo crec que els dos grans partits, a Catalunya són tres, no s’han guanyat el jornal. Penso que seria saludable augmentar el pes dels que des de la modèstia, des de la humilitat, però també des de la valentia, volen tossuts plantar cara a la crisi i defensar els serveis que tant ens ha costat a tots aconseguir.

Sincerament, estic segur que els grans partits s’ho mirarien més si veiessin que les seves accions fan créixer  una esquerra com la nostra.


De usted depende.